Otras leyendas

Las que todavía no tienen página propia. Aquí quedan anotadas para que no se pierdan.

Por qué están aquí y no allá

Las cincuenta de la lista grande tienen relato, versos y referencias. Estas no. No es que no den la talla: es que la investigación se paró donde se paró, y estas quedaron del otro lado de la raya.

Aun así van armadas igual que las otras: qué es, lo que quedó apuntado y las referencias consultadas. Lo que cambia es el tamaño, y que aquí el contador está a la vista: cada una dice cuántas fuentes tiene de las cuatro que pide el canon. Unas ya arrancaron con estudio de universidad; otras no tienen ni una, y también lo dicen. Ninguna se muda a la lista grande antes de juntar las cuatro y su acuarela.

Si te sabés alguna de estas como se cuenta en tu pueblo, esa versión vale más que lo que hay escrito. Contala.

Una leyenda no se pierde el día que nadie la escribe. Se pierde el día que nadie la cuenta.

Las que faltan

25 leyendas a la vista

Espantos y aparecidos

La Pelona

La muerte con nombre de apodo. Del corpus de Guáncher aparece apenas de refilón, del brazo del Cuijen, en una misma recopilación. De ahí no pasa: nombre grande y cuerpo corto.

Lo que quedó apuntado

Es la única de esta página que ya tiene una fuente citable, y llegó de rebote: la recopilación que trabaja el Cuijen la nombra al lado. Con una no alcanza — el canon pide cuatro.

La Mano Peluda

Mano peluda y de uñas grandes que sale de debajo de la cama. Con eso se acostaba al chiquillo que no quería dormir, y funcionaba.

Lo que quedó apuntado

Asustaniños puro, de los que no se escriben porque todo el mundo los sabe. Por eso mismo casi no está en papel: falta ir a buscarla donde se usaba, que es la cocina y el cuarto de los chiquillos.

Referencias consultadas

Sin verificar · buscar en Zeledón Cartín y en Padilla

La procesión de las ánimas

De noche la iglesia se llena de figuras de negro rezando. El que se asoma a ver queda petrificado. Se cuenta en todo el país y con más fuerza en Cartago.

Lo que quedó apuntado

El parentesco con la Santa Compaña gallega se repite en todas partes y no lo respalda nadie con papeles. Antes de afirmarlo hay que encontrar quién lo estudió, de este lado y del otro.

Referencias consultadas

Sin verificar · buscar en Chacón Trejos

El Diablo Gordo

Figura de piedra que se asoma en los techos de San José —Barrio Amén, Parque Morazán—. Cuando se deja ver, es que algo torcido viene en camino.

Lo que quedó apuntado

De las pocas urbanas y de las más fáciles de comprobar: la figura está ahí, en un techo, y se puede ir a ver. Lo que falta es quién anotó la creencia, no la piedra.

Referencias consultadas

Sin verificar · buscar en Padilla y en prensa josefina

La pasajera fantasma

Una mujer para un taxi de madrugada y pide que la lleven a una casa cerca del cementerio. Se baja. Y en esa casa dicen que murió hace años.

Lo que quedó apuntado

Esta anda por medio mundo con el mismo libreto y cambiando de ciudad. Lo que habría que documentar no es el cuento, que ya se conoce, sino cómo se cuenta aquí y desde cuándo.

Referencias consultadas

Sin verificar · leyenda urbana, hace falta recolección local

El fantasma de la sabana

Sabanero que murió tratando de lazar un toro que no se dejaba. Su fantasma sale por los potreros y el ganado arranca para los corrales.

Lo que quedó apuntado

Ojo con esta: no es El Fantasma de los Llanos, aunque hasta las fuentes los confunden. Quien la investigue tiene que separar las dos antes de escribir una línea, o repetirá el enredo.

Referencias consultadas

Sin verificar · riesgo de confusión documentado

Los bultos

Aparecen en la lista y casi nada más. Lo que hay escrito no alcanza ni para decir qué son.

Lo que quedó apuntado

Aquí no hay con qué. Ni descripción, ni lugar, ni quién lo contó. Se deja el nombre anotado para no perderlo y se para ahí, que es lo honesto.

Referencias consultadas

Sin fuente · ni siquiera hay descripción

Copito

El perrito blanquísimo que en vez de castigar, protege: el relevo tico del cadejo blanco.

Lo que quedó apuntado

Hoy no vive aparte: se cuenta dentro de El Cadejos, y las referencias que lo sostienen son las de esa página. La decisión pendiente es si merece puerta propia o se queda de inquilino.

Referencias consultadas

Cubierta dentro de otra página

La Sisimica

La contraparte femenina del Sisimiqui.

Lo que quedó apuntado

Constenla le siguió el nombre al Sisimiqui hasta el nahuat, pero de la femenina no dice qué pasó. Esa es la pregunta abierta: si es figura aparte o la misma vista desde el otro lado.

Referencias consultadas

Sin verificar · falta la parte femenina del estudio

Nombres pegados al mapa

Las minas de Tisingal

Minas de oro riquísimas que los conquistadores creyeron que estaban entre el valle de La Estrella y Talamanca, tan ricas como las de Potosí. Nunca aparecieron. Por siglos salieron expediciones a buscarlas.

Lo que quedó apuntado

Percy Denyer le dedicó un artículo entero en la Revista Geológica de América Central de la UCR, y ahí queda claro de dónde viene: de los conquistadores mismos, con Juan Vázquez de Coronado a la cabeza, y siguió viva todo el siglo XIX. El geólogo William M. Gabb negó que hubiera minas grandes en Talamanca, y von Frantzius llegó a pensar que el Tisingal estaba en Honduras. Y una advertencia, porque en el corpus de Guáncher andaba anotado al revés: ese estudio no dice que de esta creencia salga el nombre del país. Mientras nadie muestre esa fuente, eso no se afirma aquí.

La Peña Bruja

Peñasco en el mar frente a playa Naranjo. Un indígena remó hasta la roca desafiando el oleaje y adentro halló tres muchachas embrujadas, cada una con su guardián: un toro, un viejo y un perro. Prometió no contarlo y volver por ellas. En tierra lo hicieron hablar, y ahí se quedaron.

Lo que quedó apuntado

Fijate en el detalle que la hace distinta: lo que rompe el encanto no es la codicia ni la burla, es no haber sabido callarse. La roca se puede ir a ver — está dentro del Parque Nacional Santa Rosa, y hoy le dicen Roca Bruja los que van a surfear ahí. Lo que no aparece es quién contó la historia primero.

Referencias consultadas

2 de 4 · una de prensa y una institucional, para el lugar

La leyenda del volcán Poás

El rualdo era un pájaro corriente con el canto más lindo del monte. Cuando el volcán se enfureció y ya nada lo calmaba, fue a cantarle para que soltara a una muchacha huérfana. El Poás aceptó, se apagó, y de sus lágrimas quedó la laguna. Al rualdo el humo le secó la voz y el calor le doró las plumas.

Lo que quedó apuntado

Es de las pocas donde el trato sale bien: el pájaro paga con lo suyo y le cumplen. Cambió el canto por el color, que es el peor negocio y el más generoso. El rey rualdo existe y anda por ahí, verde, amarillo y azul; en 2016 el cantón de Poás lo declaró su ave simbólica, así que la leyenda le terminó salvando la vida al bicho de verdad.

Referencias consultadas

2 de 4 · falta la declaratoria del cantón y una fuente académica

El Cerro de la Muerte

Los que salían del Valle Central a colonizar el General, de 1910 en adelante, se morían de frío cruzando. El cerro se quedó con el nombre y con ellos.

Lo que quedó apuntado

Esta tiene fecha y tiene ruta, así que no es leyenda pura: hay archivo de por medio. Se documenta con historia de la colonización del General antes que con recopilación de espantos.

Referencias consultadas

1 de 4 · prensa; falta la historia de la colonización del General

El Zurquí

El cerro y su túnel, en la ruta 32. De todas las que se cuentan ahí, la más conocida es la novia que se pasea cerca de la boca del túnel.

Lo que quedó apuntado

Leyenda de carretera, de las que se cuentan manejando. Nació con el túnel, o sea que es joven y todavía se le puede preguntar a quien la contó primero.

Referencias consultadas

Sin verificar · leyenda reciente, hay a quién preguntar

Tapezco

El cerro lleva el nombre de un cacique boto o huetar que anduvo en guerra con los toris, los de los llanos de San Carlos.

Lo que quedó apuntado

El nombre está en el mapa y el cacique en la tradición. Cuál de los dos pueblos era, boto o huetar, no lo resuelve lo revisado; eso lo aclara la toponimia indígena, no el cuento.

Referencias consultadas

Sin verificar · revisar la toponimia indígena de la UCR

Tucurrique

El nombre del pueblo sale de la corte del cacique Correque, señor del Valle del Guarco, allá por 1600.

Lo que quedó apuntado

Con fecha y con nombre de cacique, esta se cae del lado del documento colonial más que del de la leyenda. Ahí es donde hay que ir a buscarla.

Referencias consultadas

Sin verificar · revisar la toponimia indígena de la UCR

El Cerro de las Cruces

Otra que aparece nombrada y poco más. Lo revisado no da para contarla todavía.

Lo que quedó apuntado

Queda el nombre anotado. Antes de comprometerse hay que averiguar de qué cruces se trata y quién las puso.

Referencias consultadas

Sin fuente · apenas el nombre

Devoción

La Virgen del Mar

Los marineros del Galileo, perdidos en un temporal frente a la isla del Caño, contaron al volver que una mujer los había visitado para darles fuerza y comida. De ahí salió la fiesta del 16 de julio en Puntarenas, con procesión de lanchas, que todavía se hace.

Lo que quedó apuntado

Luz Mary Arias Alpízar y Oriester Abarca Hernández fueron a los documentos y publicaron lo que encontraron en Diálogos, la revista de historia de la UCR. Dos cosas les salieron distintas de lo que cuenta el pueblo: la fiesta arrancó en 1914, no en 1913, y quien la instituyó fue el presbítero José Daniel Carmona. De Hermenegildo Cruz Ayala, a quien la tradición nombra como el precursor, no hallaron ni un papel. El temporal del Galileo lo fechan en mayo de 1913, no en julio. Guáncher deja las dos versiones sin aplanar ninguna: la del archivo y la del puerto.

San José El Viejo

Leyenda de fundación de templo: la imagen que decide dónde se queda y no hay quien la mueva.

Lo que quedó apuntado

Es de la misma familia que La Virgen de Ujarrás, que sí tiene página y referencias. Conviene documentarla al lado de esa, para que se lean como parientes y no como repeticiones.

Referencias consultadas

Sin verificar

San José Cabécar y la iglesia de Orosi

Otra de fundación, amarrada a la iglesia colonial de Orosi.

Lo que quedó apuntado

Antes de escribirla hay que ver qué parte es de la comunidad cabécar y qué parte le puso encima el español. Sin esa separación hecha, la página repetiría el error que ya denuncia Tradiciones Indígenas.

Referencias consultadas

Sin verificar · pide fuente de la comunidad cabécar

Indígenas

Estas van con la misma regla que Tradiciones Indígenas: nombrarlas sin apropiárselas. Lo que hay abajo llega filtrado por el español. La fuente buena está en la comunidad, no en el repertorio hispanizado, y ninguna se abre sin ella.

Cuasrán

No quiso que lo bautizaran cuando llegaron los españoles y se subió al Cerro Volcán con su hijo y sus animales. Ahí sigue, en la Casa de Cuasrán, cuidando que las cosechas salgan buenas — y bajándole el copete al ingrato cuando toca.

Lo que quedó apuntado

Esta no es de las que se van a apagar: en Rey Curré lo llaman «nuestro abuelo más viejo», y don Nemesio la cuenta en lengua por la Radio Comunitaria Boruca. O sea que la fuente está viva y habla, que es exactamente lo que esta página pide antes de abrirle puerta a una indígena. El sitio propio del pueblo, boruca.org, ya no existe: hoy el dominio redirige a otra cosa. Lo que hay son dos reportajes del Semanario Universidad, y con eso no basta para contarla: hay que ir a Boruca.

Referencias consultadas

2 de 4 · prensa universitaria; falta la voz de la comunidad, de primera mano

Orontes

Rey indígena de Orotina que escondió su tesoro. Esas luces de colores que suben y bajan en el aire son él, todavía cuidándolo.

Lo que quedó apuntado

El cuento del tesoro escondido llegó con los que vinieron a buscarlo, y eso ya dice bastante sobre quién lo armó. Hay que ver qué queda debajo de esa capa.

Referencias consultadas

Sin abrir · pide fuente de la comunidad

Sakabiali

Entidad bribri a la que en español le dicen «Señora Llorona del Monte».

Lo que quedó apuntado

El nombre en español ya la deforma: la emparenta con una Llorona que no es la suya. El Diccionario de Mitología Bribri es por donde hay que empezar, y aun así no basta sin la comunidad.

Referencias consultadas

  • Jara Murillo, Carla Victoria. Diccionario de Mitología Bribri. Editorial UCR, 2002. ISBN 978-9977-67-738-5
  • García Segura, Alí. Diccionario de mitología bribri. Editorial UCR, 2003. ISBN 9977-67-738-7

Sin abrir · hay dónde buscar, falta la comunidad

Dunuá y Diriak · Turé Huá y Porubrí · Nosara y Curime

Ciclos indígenas del Pacífico norte, que andan por pares de nombres.

Lo que quedó apuntado

Vienen siempre de a dos, y esa forma ya es un dato. Pero lo que circula está traducido y romantizado. Nombrarlos aquí no es contarlos.

Referencias consultadas

Sin abrir · pide fuente de la comunidad

Más creencia que cuento

Los agüizotes

Las doce uvas, la maleta que se saca a dar la vuelta a la manzana el 31, la Nigüenta en la repisa, los tres deseos a la medianoche. Lo que uno hace para que el año entrante venga derecho.

Lo que quedó apuntado

Aquí Guáncher andaba equivocado y conviene decirlo: tenía anotados los agüizotes como puros avisos —el perro que aúlla, la vela que se apaga sola—, y son más que eso. Un estudio de estudiantes de la UCR los midió: el 87 % de los ticos conoce lo de las doce uvas y el 78 % lo de la maleta. Dionisio Cabal los explica como mezcla vieja de lo precolombino, lo español y lo africano. Y por eso no son leyenda: no se cuentan, se hacen. Le queda mejor la Libreta que esta página.

Referencias consultadas

1 de 4 · institucional; y lo más probable es que termine en la Libreta

Las que parecen faltar y ya están

Varias andan con dos nombres, y por eso parece que faltan. No faltan: están, con el nombre que Guáncher les puso.