Por qué están aquí y no allá
Las cincuenta de la
lista grande tienen relato, versos y
referencias. Estas no. No es que no den la talla: es que la investigación se paró donde se
paró, y estas quedaron del otro lado de la raya.
Aun así van armadas igual que las otras: qué es, lo que quedó apuntado y las referencias
consultadas. Lo que cambia es el tamaño, y que aquí el contador está a la vista: cada una
dice cuántas fuentes tiene de las cuatro que pide el canon. Unas ya arrancaron con estudio
de universidad; otras no tienen ni una, y también lo dicen. Ninguna se muda a la lista
grande antes de juntar las cuatro y su acuarela.
Si te sabés alguna de estas como se cuenta en tu pueblo, esa versión vale más que lo que hay
escrito. Contala.
Una leyenda no se pierde el día que nadie la escribe. Se pierde el día que nadie la cuenta.