Libreta de Notas

Aquí cae lo que Guáncher no volvió canción ni archivo: escenas pequeñas, costumbres y recuerdos que se sostienen solos.

Para pasar la noche

Esta libreta no está para explicar el repertorio de Guáncher. Está para guardar lo que se le queda pegado cuando baja el volumen: cosas mínimas y escenas domésticas que igual forman a una persona.

Es la parte menos escénica del sitio: el cuaderno donde uno apunta lo que todavía no quiere volver discurso.

Lo que la sangre recuerda

Hay gente que no caminó descalza por el barro, pero igual lleva el barro en alguna parte. Tal vez no entre los dedos. Sí en la sangre.

Algo de campo viene todavía en nosotros: café recién chorreado, gallo necio, patio húmedo, aguadulce pasado de dulce, una silla plástica bien puesta. A veces uno no recuerda haber vivido eso exactamente. Solo sabe que, cuando se lo topa, el cuerpo afloja como si lo reconociera.

La noche que cayó antes de tiempo

Una de las cosas finas que tuvo este país fue la noche sin tele. No era aburrimiento. Era junta.

Bastaba que un abuelo se aclarara la garganta y pusiera la mano en la rodilla — señal de que la noche iba en serio — para que la sala se llenara de montes, carretones y mujeres de río.

Solcito de verano

Pero no todo lo heredado viene con luna. También hay una sabiduría del solcito de verano.

Costa Rica también es eso: luz mansa, sudor sin tragedia y una vida sencilla que no ocupa ponerse fina para merecer respeto.

Acuarela de Guáncher descansando y jugando con el agua en un río claro de verano
También hay sabidurías que llegan con sol, río fresco, piedra tibia y rato sin apuro.

Domingos de parque y gente pasar

Uno de los lujos más olvidados era ir al parque del centro a no resolver nada. Solo estar. Ver gente pasar.

Ahí también se afinaba el alma.

Apuntes de vereda

"El olor a tierra mojada no entra por la nariz. Entra por dentro, y se queda donde uno guarda lo importante."
"Le compuse una canción al sendero. Nunca me contestó, pero el sendero siguió ahí. Eso es amor."
"Hay añoranzas que llegan sin recuerdo, pero igual se sientan a la mesa como si fueran familia."
"La sencillez bien hecha no pide disculpas. Se para sola y sostiene a otros sin presumir."
"Lo que más alumbra una noche de campo no es la luna: es alguien que no tenga prisa."