Introducción
La noche rural tiene sus diplomados en engaño. La Cegua es maestra emérita: llega bonita, se sienta cerca y espera que la vanidad haga el resto. No necesita hacer nada: el ego trabaja solo.
Historia
Se aparece en caminos solitarios a hombres creídos, jinetes de ego alto y oído corto. Habla suave, sonríe mejor, y cuando el deseo ya va sin freno, se transforma.
El rostro se vuelve monstruo: dientes de caballo viejo, ojos que no parpadean, piel de espanto con perfume todavía puesto. No mata siempre, pero deja algo peor: vergüenza y temblor para el resto de la vida.
Desde entonces, más de uno aprendió a tratar con respeto lo que antes miraba como trofeo.
Interpretación
La Cegua castiga la arrogancia y la depredación disfrazada de galantería. Es un espejo feroz: devuelve a cada quien la cara moral que traía escondida. No es monstruo por naturaleza; es espejo por necesidad.
Eco en la música
En la obra de Guáncher, La Cegua suena con ritmo de trote y un quiebre brusco, como canción que empieza seduciendo y termina dejando al oyente sin excusas. La melodía también miente un poco, y en ese giro está la lección.