La princesa que no se deja pasar por encima
La tradición regional presenta a Nandayure dentro del mundo chorotega, el de Nicoya y su comarca, y su nombre quedó prendido al mapa guanacasteco. Es una mujer (princesa, señora de poder) cuya ofensa no se queda en pleito personal: se desborda sobre la tierra. En una versión conocida, encuentra a otras mujeres usurpando su espacio o su autoridad y, con una invocación sobrenatural, las convierte en zompopas, o hace caer una plaga sobre todo el valle.
Así la leyenda explica, de paso, por qué hay ciertas plagas o rarezas en el valle: no como accidente de la naturaleza, sino como respuesta a una falta de respeto. La hormiga que arruina la cosecha tendría, en este cuento, una culpa humana detrás.
Guáncher dice que Nandayure es de las que enseñan que el desprecio nunca sale gratis. Hay ofensas que no las paga uno: las paga el valle entero.
Poder femenino, tierra y memoria
Acá la que se ofende y manda es mujer, y la naturaleza le hace caso. Es señora de su lugar, y al que se lo invade o le falta el respeto, el castigo le brota del suelo, como si la tierra fuera de su bando.
Y hay algo más callado debajo: la memoria de un mundo, el chorotega, donde mandaba una mujer y su palabra era cosa seria. Ofenderla a ella era ofender al valle entero, y el valle cobraba. Eso no se perdió del todo: el cantón todavía carga el nombre y lo escribe en los rótulos sin acordarse de por qué.
Versos al aire
Apunte de libreta · Nandayure
Le faltaron a la señora del valle,
y el valle entero pagó la cuenta;
se hicieron hormiga las que la ofendieron,
que el respeto en su tierra nunca se ausenta.
Lo que quedó apuntado
El nombre estaba en el mapa antes que en el cuento. La Voz de Guanacaste lo desarma en nanda y yuri y lo amarra al Cerro Azul, mil dieciocho metros, en el cantón que hoy se llama igual; el Periódico Mensaje la pone entre los topónimos chorotegas que aguantaron la Colonia en Nicoya. De la leyenda misma circulan dos versiones resumidas, las dos con las rivales convertidas en zompopas o con la plaga cayendo sobre el valle.
De campo no se recogió nada: nadie publicó quién la contó, dónde ni en qué año. Y eso que es de las pocas del Pacífico norte que dejaron una mujer mandando en el recuerdo. Lo más cercano a un texto es La venganza de Nandayure, la novela de José Ramírez Saizar que el SINABI tiene digitalizada, y eso es literatura, no acta. Sirve para saber cómo se contaba en su tiempo, no para jurar qué pasó.
Referencias consultadas
- Voz de Guanacaste: caciques y princesas guanacastecas (Nandayure: “nanda” + “yuri”, Cerro Azul 1018 m)
- Periódico Mensaje: los chorotegas, Nicoya precolombina y Nandayure entre los topónimos sobrevivientes
- Ferrero, Luis. Del oro precolombino costarricense: ensayos. EUNED, 2003. ISBN 9968-31-242-8 — contexto de los cacicazgos de la Gran Nicoya
- SINABI: José Ramírez Saizar, “La venganza de Nandayure” (obra literaria, PDF)