La Yegüita

Una yegua milagrosa que se metió entre dos hombres a punto de matarse y detuvo la sangre. En Nicoya todavía le bailan en agradecimiento.

La que se metió a parar la pelea

En Nicoya cuentan que dos hombres (hermanos, en algunas versiones) empezaron a pelear a muerte, tal vez por una veta de oro, tal vez por celos. Cuando la cosa ya iba para tragedia, la mujer de uno de ellos pidió auxilio a la Virgen de Guadalupe. Y apareció una yegua, oscura, fuerte, que se metió entre los dos peleadores, relinchando, golpeando el suelo, hasta romperles la furia y detener la muerte.

No mató, no castigó, no destrozó: separó. Esa es toda su hazaña, y es enorme. Por eso en Nicoya, cada año, se hace el Baile de la Yegüita, una tradición viva y reconocida como patrimonio, donde el pueblo le agradece bailando que un día se metiera a poner paz.

Guáncher dice que esta es su favorita de las milagrosas: el milagro no fue de fuego ni de espanto, fue de meterse a separar a dos brutos antes de que se mataran.

El milagro más humilde y más grande

A Guáncher lo conmueve que aquí lo sagrado no llegue con trueno ni con susto, sino con la forma más terrestre posible: una yegua. Cuando la comunidad se estaba quebrando por la violencia de adentro, lo divino se manifestó humilde, animal, de cuatro patas, para devolverle el equilibrio.

Y lo que deja es de lo más hermoso que tiene este país: cuando la sangre va a correr entre los propios, hace falta algo (o alguien) que se meta en medio. La Yegüita es ese gesto vuelto leyenda y vuelto baile. Un pueblo que sigue bailándole a la que paró una pelea es un pueblo que entendió que la paz también se celebra, y se cuida bailando.

Versos al aire

Apunte de libreta · La Yegüita

Iban a matarse los dos,
y entró la yegua a relinchar;
no vino a pelear con nadie,
vino a meterse a separar.

Lo que quedó apuntado

El sistema de información cultural subraya que el Baile de la Yegüita, de Nicoya, tiene diversas leyendas de origen; la versión mejor atestiguada relata que, tras el hallazgo de una veta de oro, dos hombres comenzaron a pelear y que la mujer de uno pidió auxilio a la Virgen de Guadalupe, apareciendo entonces la yegua que se interpuso y detuvo la lucha.

Y el baile sigue: cada año en Nicoya sacan a la calle la yegua de madera, con raíz chorotega por debajo y devoción a la Virgen de Guadalupe por encima, las dos cosas a la vez y sin pelearse. No es rescate de museo ni número de festival; nunca dejó de bailarse.

Referencias consultadas

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