La imagen que escogió su lugar
Cuenta la tradición que el 2 de agosto de 1635, una muchacha humilde (a quien la memoria devocional nombra como Juana Pereira) encontró sobre una roca, cerca de un manantial, una pequeña imagen morena de una mujer con un niño en brazos. La llevó a su casa y la guardó. Al día siguiente, la imagen ya no estaba en la casa: había vuelto sola a la piedra del hallazgo. La recogieron otra vez, la guardaron incluso bajo llave del sacerdote, y otra vez volvió.
El mensaje quedó claro como agua: la Virgen no se dejaba mudar; quería quedarse ahí, entre los humildes, en ese sitio exacto. Ahí se levantó después la Basílica de los Ángeles, en Cartago, y a esa imagen morena el pueblo le dice, con cariño de familia, la Negrita.
Guáncher dice que esta es de las pocas leyendas donde nadie es castigado. Aquí lo sobrenatural no vino a asustar: vino a escoger, y escogió a los humildes.
La leyenda que en vez de miedo da romería
El contraste es lo que importa acá. Casi todo el atlas está lleno de espantos que jalan la oreja; esta, en cambio, no condena a nadie. Su fuerza es de elección y legitimación: la Virgen escoge a la muchacha pobre, escoge el lugar, y funda con esa terquedad dulce el santuario más grande del país.
Y de ahí nace la Romería, esa caminata de millones de personas que cada agosto suben a Cartago a pie, descalzos algunos, cumpliendo promesas. Pocas leyendas del país siguen tan vivas, tan caminadas, tan de carne y hueso. La Negrita no se cuenta nada más: se camina. Y eso, para Guáncher, es la prueba de que una historia de verdad echó raíz.
Versos al aire
Apunte de libreta · La Negrita
La hallaron sobre la piedra,
tres veces se devolvió;
donde quiso la morena,
el pueblo entero llegó.
Lo que quedó apuntado
La versión del Santuario Nacional cuenta que el 2 de agosto de 1635 una muchacha humilde encontró sobre una roca, cerca de un manantial, la pequeña imagen morena; la llevó varias veces a casa y la talla reaparecía en el sitio del hallazgo, incluso después de guardarla el sacerdote, señalando que deseaba permanecer allí, entre los humildes.
El nombre Juana Pereira se trata aquí como nombre tradicional u honorífico asociado al hallazgo, no como expediente biográfico cerrado. La leyenda no transmite castigo, sino elección, protección y fundación del santuario nacional; sigue estructurando la Romería de cada 2 de agosto.
Referencias consultadas
- SICultura: romería de la Virgen de los Ángeles
- TEC: Santuario Nacional de la Virgen de los Ángeles
- Catholic.net: la leyenda de Juana Pereira y la talla de 20 cm de “La Negrita” (grafito, jade y roca volcánica)
- UNED: boletín histórico-filatelico sobre el hallazgo, patronazgo y basílica de la Virgen de los Ángeles