La Leyenda de Barva

Un tesoro, una promesa rota y las lágrimas de una muchacha llamada Pilar que terminaron formando una laguna entera.

La promesa que pesaba más que el oro

Cuentan que dos conquistadores hallaron un tesoro indígena escondido por los lados de Barva. Uno de ellos, ya muriéndose, le hizo prometer al otro que usara aquella riqueza para levantar una ermita a la Virgen del Pilar. El sobreviviente prometió. Y, claro, la codicia le ganó: decidió quedarse con todo y olvidar la ermita.

Entonces apareció Pilar, una muchacha de gran belleza y de una tristeza honda, presencia sobrenatural que vino a denunciar la traición y la falta de fe. Sus lágrimas, dice la leyenda, formaron la laguna de Barva, y el codicioso recibió su castigo. El paisaje quedó marcado para siempre por una palabra incumplida.

Guáncher dice que en este país hasta las lagunas tienen origen moral. Esa agua no es agua: es una promesa rota que no paró de llorar.

Por qué el agua acusa

Fijate cómo el cuento convierte un accidente de geografía en juicio. La laguna no está ahí por geología: está ahí por una traición. Cada vez que alguien la mira, la leyenda vuelve a cobrarle al avaro su deuda.

Y la moraleja es clásica y filosa: la riqueza hallada sin virtud se vuelve condena, y la palabra dada en nombre de lo sagrado no se rompe sin consecuencia. El tesoro que iba a ser ermita terminó siendo laguna; lo que se le negó a Dios, la tierra se lo cobró en lágrimas.

Versos al aire

Apunte de libreta · Barva

Prometiste una ermita, te quedaste el oro,
y el oro se te hizo charco y después laguna;
lloró Pilar lo que vos no rezaste,
y el agua te acusa bajo la luna.

Lo que quedó apuntado

El Ministerio de Educación Pública reproduce esta leyenda con autoría atribuida a Ricardo Fernández Guardia: dos conquistadores hallan un tesoro indígena, uno muere pidiendo que se levante una ermita a la Virgen del Pilar, y el sobreviviente, vencido por la codicia, incumple; aparece la joven Pilar y sus lágrimas forman la laguna de Barva, en Heredia.

Hoy a esas lágrimas se llega por sendero, con horario de visita y con portón: el sector Barva quedó dentro del Parque Nacional Braulio Carrillo. De cuándo se contaba antes de Fernández Guardia no hay dato; él escribía a finales del siglo XIX, y de ahí para atrás la leyenda anda sin fecha.

Referencias consultadas

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